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Canfranc, Última Estación
En plena Segunda Guerra Mundial, un científico alemán que trabaja para los nazis, decide pasarse a los aliados. Tras escapar de Alemania, se refugia en la embajada inglesa de Berna en Suiza.
El Servicio Secreto británico encarga a uno de sus agentes, la tarea de diseñar la operación que permita traer al científico hasta Gran Bretaña.
El plan de fuga lleva a los ingleses hasta un complejo ferroviario perdido entre los Pirineos, la estación internacional de tren de Canfranc. Allí se encontrarán con la zona francesa de la estación ocupada por los nazis y con los españoles divididos entre colaborar con los alemanes o ayudar a los trabajadores franceses a boicotear las actividades de los nazis. Al mismo tiempo, refugiados de guerra, pilotos aliados derribados, judíos, espías y material destinado a la Resistencia francesa transitan por sus andenes.
Finalmente el Destino y una atractiva mujer trastocarán de lleno los planes del Servicio Secreto británico y la estación de tren se convertirá en un escenario donde nadie será lo que parece ser.
El Servicio Secreto británico encarga a uno de sus agentes, la tarea de diseñar la operación que permita traer al científico hasta Gran Bretaña.
El plan de fuga lleva a los ingleses hasta un complejo ferroviario perdido entre los Pirineos, la estación internacional de tren de Canfranc. Allí se encontrarán con la zona francesa de la estación ocupada por los nazis y con los españoles divididos entre colaborar con los alemanes o ayudar a los trabajadores franceses a boicotear las actividades de los nazis. Al mismo tiempo, refugiados de guerra, pilotos aliados derribados, judíos, espías y material destinado a la Resistencia francesa transitan por sus andenes.
Finalmente el Destino y una atractiva mujer trastocarán de lleno los planes del Servicio Secreto británico y la estación de tren se convertirá en un escenario donde nadie será lo que parece ser.

La Herencia
A su muerte en 1583, D. Fernando Soto dispone que toda su herencia sea para D. Gonzalo, al cual había obligado a huir al nuevo mundo porque estaba enamorado de su hija María y ésta de él.
Asimismo disponía que D. Gonzalo fuese buscado durante dos años por el notario de la ciudad, pasados los cuales, si no se daba con él, se abriría su segundo y definitivo testamento.
A pesar de que D. Fernando creía muerto a D. Gonzalo y por eso fingió el primer testamento, D. Alonso fue capaz de encontrarlo rico y terrateniente. No obstante decidió volver para reencontrarse con Dña. María, para quien, sin saberlo, su padre había dispuesto otro futuro en el segundo testamento.
Asimismo disponía que D. Gonzalo fuese buscado durante dos años por el notario de la ciudad, pasados los cuales, si no se daba con él, se abriría su segundo y definitivo testamento.
A pesar de que D. Fernando creía muerto a D. Gonzalo y por eso fingió el primer testamento, D. Alonso fue capaz de encontrarlo rico y terrateniente. No obstante decidió volver para reencontrarse con Dña. María, para quien, sin saberlo, su padre había dispuesto otro futuro en el segundo testamento.
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